Ecosistema inmobiliario

CRM inmobiliario con gestión de zona y prospección

La prospección territorial suele vivir en papel, en notas del móvil o en hojas de cálculo que nadie vuelve a abrir. La gestión de zona de ReBravoS lleva ese trabajo al mismo sistema donde están tus propietarios, compradores y cartera.

Zonas asignadas a cada comercial

La dirección define las zonas de trabajo y las asigna a comerciales concretos o a toda la oficina. Cada persona sabe dónde le toca trabajar, y la dirección sabe quién está en cada zona.

Mapa y Catastro cuando corresponde

Los edificios se incorporan desde el mapa a partir de la información de Catastro, con su geometría y, cuando está disponible, el número de viviendas. Un edificio incorporado se convierte en una finca trabajable con sus puertas. El mapa es una dimensión del trabajo; no equivale a haber cubierto un territorio.

Puertas, contactos e indicios

Al llamar a una puerta se registra qué ocurrió: no estaba, se habló, se obtuvo información, hay una oportunidad o hay que volver. Si alguien aporta un indicio de que una vivienda puede venderse, se anota como señal de zona, con su fiabilidad, separado de lo que el CRM tiene acreditado. Si pide que no se le contacte, queda protegido.

Objetivos diarios y resultados

Los resultados se calculan a partir de la actividad registrada: puertas distintas trabajadas, contactos directos, indicios de venta y teléfonos obtenidos. Dirección puede fijar objetivos diarios por persona; si no los fija, se usan unos valores por defecto. Lo que no se ha podido medir se muestra como desconocido, no como cero.

De la oportunidad a la cartera

Una conversación prometedora se convierte en oportunidad, y de ahí en persona y vivienda dentro del CRM, con su seguimiento y su valoración. La prospección deja de ser un trabajo aparte y pasa a alimentar la captación.

Qué no promete

La gestión de zona registra la actividad que realiza tu equipo y la información que aporta Catastro. No afirma conocer el universo completo de viviendas de un territorio cuando ese dato no se puede calcular, ni sustituye la visita y el criterio del profesional.

Por dónde empezar

Elige una zona piloto y un comercial, incorpora los edificios que vais a trabajar y registra cada puerta durante unas semanas. Comprueba si los resultados diarios reflejan vuestro ritmo real antes de ampliar a más zonas u oficinas.